Distrisantiago

DistrisantiagoForjada en valores

Hablar de Distrisantiago es hacerlo de una empresa familiar con sede en la capital de Galicia. De la visión emprendedora y pasión de Rafael Rey, pero también de la constancia y tesón de Rosalía Couso. Hoy en día es hacerlo de sus hijos, Alejandro y Rafael Rey, quienes han recogido el testigo empresarial.

 

Una escultura de hierro forjado decora una de las paredes de la recepción de Distrisantiago, algo que no es mera decoración, ya que podríamos decir que ese fue el inicio de la historia de un emprendedor de éxito. Alguien que ya lo era cuando la famosa palabra todavía no se había puesto de moda. Un hombre hecho a sí mismo que ha depositado en sus hijos Alejandro (Jano, como él lo llama) y Rafael (Felo) su plena confianza para proseguir con su legado tras criarlos en base a sus creencias y buen hacer empresarial.

Las mismas manos que forjaron esa figura, han levantado la tercera empresa más grande del sector de la distribución de papelería en España. Su fundador, Rafael Rey, decidió escribir su propio futuro. Profesor de arte aplicado, aprobó una oposición para marcharse a dar clase en Jaén algo que, como cuenta su hijo Rafael, “no parecía apetecerle mucho”. Además, en su familia había “un negocio de carpintería metálica que ya estaba en la tercera generación. Era muy artesanal, hasta el punto de hacer estribos y frenos para caballos que se vendían en Andalucía. Mi padre prefería un enfoque más industrial, así que acabó estableciéndose por su propia cuenta”

Las mejoras resultado de la acción de TACTIO fueron visibles desde el primer día, según comentan los hermanos Rey. “En determinados procesos, los cambios se notaron desde su implementación. En otros aspectos aún estamos trabajando y nos queda un largo camino por recorrer”. Se ha acordado un seguimiento de dos años por parte de TACTIO para supervisar la puesta en marcha de toda la cadena de cambios.

Después de la intervención de TACTIO la empresa se parece más a la que yo quiero que sea, la siento más mía que antes

Nuestro punto débil era la desorganización y la falta de método