Central de Uniformes

Central de UniformesProfesionalizando

El mundo de la moda también entiende de tejidos de corte laboral y, en Central Uniformes, supieron aprovechar el potencial de este sector. Visten a la mayoría de trabajadores de Canarias y siguen en expansión. Una empresa familiar a la que TACTIO ha ayudado a renovarse, organizar el trabajo y depositar la confianza en las nuevas generaciones para evitar el estancamiento y conseguir alcanzar nuevos objetivos.

 

El origen de Central Uniformes se remonta al año 1977. Nació como una boutique de ropa, hasta que comenzaron a incrementarse los pedidos de clientes que solicitaban prendas específicas para sus trabajadores; era el momento de instalarse en el sector de la confección de uniformes. De eso hace ya 30 años.

Hoy, los tres socios fundadores están jubilados y la empresa canaria recae sobre la segunda generación, encabezada por su director de Operaciones, Moisés Sananes. Con el tiempo, la entidad ha conseguido estar presente en cuatro de las siete islas canarias (Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife), teniendo 17 sucursales bajo su dominio. Y, próximamente, se inaugurará la número 18 en La Palma, una isla en pleno crecimiento.

Aunque la crisis ha dejado herido a uno de sus principales clientes, la construcción, Central Uniformes ha sabido sortear los vientos adversos gracias, en gran medida, a la hostelería y el turismo. La clave de su éxito se basa en acercar sus artículos al ciudadano: no solo venden a grandes empresas, sino que también permiten que el trabajador pueda realizar compras directamente en sus establecimientos y a precios competitivos.

El paquete de medidas aportadas por TACTIO obliga a la reflexión y, en un principio, “pensábamos que nos iban a decir ‘están ustedes muy bien, son una envidia de empresa con respecto a los demás’, pero no fue así: nos dijeron ‘mal no están, los beneficios son continuos, pero podemos mejorar’”, confiesa Moisés, quien concluye que “sin TACTIO, hubiéramos seguido a paso de tortuga: la intervención no era crítica, era un punto para mejorar”.

TACTIO nos ha dado instrumentos de cómo controlar la evolución de la empresa para darnos cuenta de cualquier posible fallo en el futuro

Sin TACTIO, hubiéramos seguido a paso de tortuga