Las empresas catalanas mueven ficha ante la tensión política

Las estadísticas arrojan el titular de que la mayor parte de empresas que salen de Cataluña se mudan a Madrid debido a la crisis desatada por el anuncio de referéndum. Sin embargo, la deslocalización se esta produciendo a localidades de la llamada Franja de Aragón, zona fronteriza con las provincias de Lérida y Tarragona, como Binéfar, Monzón, Fraga y Tamarite de Litera, entre otras.

“La relación comercial entre Aragón y Cataluña es muy fuerte, e históricamente ha habido muchas empresas catalanas que tenían instalaciones en la Franja, pero en los últimos años muchas de esas instalaciones han pasado de ser delegaciones en Aragón a convertirse en su sede social”, explica el presidente de CEOE Aragón, Fernando Callizo.

La principal tendencia observada es la compra de suelo industrial en los polígonos industriales de la región. A principios de este mes Sevasa, fabricante de vidrio con sede central en Vacarisas (Barcelona), anunció la adquisición de 95.000 metros cuadrados en el polígono de la Fuensalada, en Calanda (Teruel).

El grupo propietario de los supermercados Bonárea, Guissona, invertirá 400 millones de euros y creará 4.000 empleos en su nueva fábrica de casi 200 hectáreas en Épila