La supervivencia de la empresa aragonesa depende de su crecimiento

Las empresas aragonesas destacan el crecimiento y la dimensión empresarial como una necesidad para poder evolucionar. En un encuentro profesional reciente, el consejero delegado del Grupo Pikolin, José Antonio González; el consejero delegado de Industrias Químicas del Ebro (IQE), Jorge Villarroya; el director general corporativo de Saica, Pedro Gascón, y el socio de Deloitte en Aragón y La Rioja, David Álvarez, subrayaron la importancia del crecimiento como requisito para la supervivencia empresarial.

Además de tratarse de una obligación, los ejecutivos estuvieron de acuerdo en que el crecimiento debe ser una cuestión de “vocación”. “Querer crecer es consustancial a la creación de una empresa. Una ilusión que se contagia a los trabajadores”, indicó el consejero delegado de Industrias Químicas del Ebro.

“Cuando las empresas adquieren cierto tamaño, pueden conseguir financiación para invertir, el problema es encontrar un equipo que acompañe a estos proyectos”, comentó González. Los altos directivos coincidieron en la importancia de realizar inversiones tanto en investigación y desarrollo como en capital humano. “Hacen falta profesionales con ganas y capacidad para adaptarse. Este es, hoy en día, uno de los grandes retos de los recursos humanos”, indicó Villarroya. A la hora de materializar nuevas iniciativas de expansión, “es mucho más difícil acceder, desarrollar y mantener el capital humano que la tecnología o la financiación”, subrayó Gascón.

Pymes granada

Sobre las diferentes fórmulas de crecimiento empresarial, los directivos recalcaron el papel de las adquisiciones, asociaciones, exportaciones e internacionalizaciones en la experiencia de sus compañías. “Al introducirte en un mercado nuevo, es importante tener una gran dosis de humildad”, manifestó el consejero delegado del Grupo Pikolin. En cuanto a los riesgos inherentes a esta práctica, derivados de la incertidumbre y la falta de información, el director general corporativo de Saica advirtió: “Cuando entras en un mercado desconocido, el paradigma cambia.

“Las leyes y normativas de algunos sectores no favorecen la iniciativa ni la expansión”, aseguró Villarroya. Además de las trabas legislativas, en la práctica, las Pymes –que conforman en torno al 90% del tejido empresarial aragonés y español- tienden a ser más “prudentes” y a mantenerse en la ‘zona de confort’.