La logística del futuro

Por Alejandro Montesinos, Consultor de Dirección y Organización de TACTIO

El origen etimológico del término logística viene del griego λογιστικός (logistikós) que significa “relativo al cálculo”, aunque la acepción moderna de la palabra proviene del francés logistique introducida en Europa por el barón Antoine-Henri Jomini (1779-1869) en su obra “Précis de l’Art de la Guerre”, de 1838. La logística se encarga de todo lo relativo a la organización eficiente de recursos.

En el ámbito específico de la empresa, se refiere a la maximización de la utilización de los activos para la prestación de un servicio; habitualmente en el ámbito de distribución, relacionado con el almacenaje y transporte de bienes para su puesta a disposición en el punto de venta.

El término también se aplica a servicios puros, como podría ser la planificación de un equipo de técnicos o consultores. En estos casos, el intangible, objeto de la venta, se produce en el momento, no existe la posibilidad de almacenaje y el coste de inventario se sustituye por el gasto en tiempo improductivo.

En este artículo nos referiremos a la logística referida a la venta de producto físico y dejamos en manos del lector extrapolar las referencias al ámbito de los servicios.

Una pequeña introducción histórica

Desde los comienzos de la civilización, como organización social, la humanidad ha necesitado transportar y almacenar bienes para coordinar el lugar y momento de su producción con el lugar y momento de su consumo.

Estas tareas se asumían como un mal necesario para conseguir suministro de bienes más allá de las posibilidades de la temporada o la región en la que se habitaba. La logística como tal, al igual que tantas otras cosas en el mundo empresarial, proviene del mundo militar. La gestión y coordinación del aprovisionamiento comenzó formalmente a analizarse y optimizarse en las guerras. Un ejército nunca podrá ganar una batalla sin balas ni provisiones. Cortar las líneas de suministro enemigas y asegurar las propias era una ventaja que ganaba guerras, y los mayores líderes militares de la historia eran muy conscientes de su importancia.

De hecho, Napoleón sufrió una dolorosa derrota en su intento de invadir Rusia, que a la postre tuvo un impacto significativo en la derrota del emperador de la mano en el pecho. Según avanzaban las tropas francesas, los cosacos quemaban todo a su retirada (la estrategia llamada “tierra quemada”) de forma que a los invasores no les quedaba nada que saquear. Esto, sumado a las enormes distancias en el extenso territorio ruso y la dureza de su invierno, impedían que las provisiones llegasen a los soldados, lo que finalmente supuso su retirada.

Logística empresarial

En el mundo empresarial, el almacenaje y transporte se había considerado históricamente un coste, una función sin valor añadido, que no había más remedio que llevar a cabo para conseguir el negocio, en un mundo con exceso de demanda. No se había contemplado como un área de especial relevancia o de donde se pudiese conseguir una ventaja competitiva.

Con la revolución industrial y la mejora en la capacidad productiva, la oferta alcanza a superar la demanda, lo que lleva a una situación de dura competición y caída de precios, y donde los márgenes erosionados no pueden permitirse unos costes operativos desorbitados.

Por otra parte, los avances tecnológicos también mejoraron las posibilidades operativas, con transportes más rápidos, mayor capacidad y más eficientes, lo que comenzó a ayudar a las empresas, reduciendo esos costes. En esos momentos, almacén y transporte eran centros de coste y su objetivo era minimizar el gasto, pero sin mayor relación con otras áreas de la empresa o el negocio en sí.

En la segunda mitad del siglo pasado, de forma progresiva y paralela a la irrupción de la informática y posteriormente la revolución de internet, algunas empresas comenzaron a utilizar la logística como una ventaja competitiva. Casos como el de Ikea, Zara (Inditex), Dell o más recientemente Amazon son claros ejemplos de cómo las eficiencias en operaciones se pueden traducir en mejor servicio al cliente a menor coste operativo, lo que ha llevado a estas empresas a crecer y convertirse en auténticos imperios en su sector.

Situación actual: cadena de suministro

Hoy en día nadie duda de la importancia de la logística y del impacto que tiene en una empresa, no sólo en la cuenta de gastos, sino también en la cifra de ventas. Se ha desarrollado el concepto de Supply Chain, Cadena de Suministro: la interrelación de todos los procesos que tienen que ver con la puesta a disposición del cliente del producto, desde el diseño del producto hasta la gestión del residuo o de las devoluciones; todo tratado de forma integral de manera que los procesos sean robustos y eficientes.

El filósofo escocés Thomas Reid ya apuntó, en el siglo XVIII, que “una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil”, un proceso que no esté ajustado y alineado con el objetivo común puede hacer que toda la cadena se venga abajo.

Pero lo más interesante del desarrollo de este nuevo concepto es incluir un objetivo de satisfacción del cliente en procesos puramente operativos; se evidencia que las operaciones de una empresa son el cumplimiento de la promesa de venta, el principal pilar de la relación con el cliente. Ha de ser eficiente, no barato. Ha de ser una ventaja, no un simple coste.

La tecnología ha seguido evolucionando, ayudando a gestionar mayor cantidad de datos de forma más rápida y detallada. Por ejemplo, los códigos de barras tan habituales hoy en día son un ejemplo de progreso, agilizando la burocracia de la captura de la información, haciendo que el personal, un recurso de coste fijo, sea más productivo. Progresando en esa línea de trabajo, se han desarrollado los código QR, que funcionan de una manera similar, pero permitiendo almacenar mucha más información en cada etiqueta y la tecnología RFID, que permite leer las etiquetas por radiofrecuencia, sin una linea de visión directa y en cantidades masivas.

Además de la captura local de información, el intercambio de información entre los distintos actores de la cadena, a través de conexión directa entre sistemas informáticos, ha permitido mejorar las previsiones, agilizar la toma de decisión y optimizar el uso de los activos actuales, como almacenes o elementos de transporte, aumentando la capacidad con los mismos recursos reduciendo los plazos, lo que por un lado supone un mejor servicio para el cliente (¿Quién quiere esperar hoy en día?) y por otro acorta el ciclo de caja (el período medio de maduración).

La realidad aumentada, o la superposición de elementos virtuales, como globos con datos o flechas de dirección, al mundo real, permite mostrar información aumentada a los operarios de un almacén o fábrica para agilizar su rendimiento. Yendo más allá, los adelantos en automatización y robótica aplicada a almacenes suponen aún más mejoras en productividad: las máquinas no necesitan comer, ir al lavabo o salir a fumar, no tienen días malos ni están cansadas o desmotivadas; los descansos que puedan necesitar, por acciones de mantenimiento preventivo, son previsibles y programables.

El futuro, hoy

Existen en el mercado varias tecnologías actualmente, que llegado el día que estén disponibles para la capacidad empresarial, supondrán la siguiente revolución industrial:

Vehículos eléctricos: Cuando se consigan baterías con autonomía suficiente para cubrir los largos trayectos del transporte por carretera, el coste por kilómetro se reducirá significativamente.

Impresión 3D: Pequeñas máquinas capaces de fabricar objetos de todo tipo. Se ha llegado a producir con impresoras 3D cosas tan variopintas como una casa (a tamaño real) o una pizza. Llegará el día en que comprar por internet suponga descargarnos un plano a nuestra “imprenta” local, evitando la necesidad de almacenaje o transporte físico del objeto comprado.

Big Data o la gestión de datos masivos: Son nuevas técnicas para procesar cantidades ingentes de información e identificar patrones en ellas, para sacar conclusiones útiles. La habilidad de analizar todo el contenido de las redes sociales y ser capaces de extraer predicciones de tendencias de consumo y previsiones de ventas supondrá una gran ventaja competitiva.

Internet of Things o Internet de las Cosas: Hace referencia a la interconexión entre dispositivos directamente, sin intervención humana. El desarrollo de esta tecnología agilizará la disponibilidad de información y la coordinación entre elementos de la cadena.

Visión computacional: Es la capacidad de un ordenador de identificar objetos en imágenes como lo haría un humano, e incluso el reconocimiento facial. La tecnología existe y tiene muchísimos usos. Un ejemplo es el piloto de una tienda sin líneas de caja: cámaras que siguen nuestra actividad en la tienda y cuando salimos por la puerta, sin tener que hacer colas ni esperar para pagar, nos cargan directamente a nuestra cuenta lo que hemos metido en la cesta. 

Transporte autónomo: Supone la capacidad de un vehículo de moverse sin necesidad de intervención humana, más allá de establecer el destino. Se ha escrito mucho en los medios hoy en día sobre el desarrollo del coche autónomo a nivel particular, pero la adopción inicial de la tecnología vendrá del mundo empresarial. ¿Cuánto se puede ahorrar con camiones que pueden recorrer kilómetros sin necesidad de parar para que descanse el conductor?

En la misma línea, para distribución local, ya se están haciendo pruebas con drones, pequeños vehículos voladores no tripulados, para realizar entregas a particulares sin la intervención de repartidores humanos.

Inteligencia Artificial y aprendizaje de máquina: Es la capacidad que tienen los ordenadores para aprender como un humano y tomar decisiones. La tecnología ha llegado a ser capaz de ganar al póker a los 10 mejores campeones de la disciplina al mismo tiempo, incluso tirándose faroles, algo que muchos consideraban exclusivo de la naturaleza humana. Cuando esta tecnología sea capaz de prever situaciones y proponer actuaciones será más fiable que el mejor analista.

Conclusiones

Como nos ha enseñado la historia, los factores clave en la excelencia logística son la gestión de la información y la optimización del uso de los activos, es decir, la productividad de elementos que suponen un coste fijo. La planificación y previsión de necesidades, la coordinación entre los distintos participantes de la cadena, la capacidad y productividad de los recursos… todos estos factores determinarán nuestra capacidad de ofrecer a nuestros clientes el servicio que esperan a un precio competitivo.

Los avances de la tecnología suponen una ventaja competitiva que no sólo nos permite ser más eficientes, sino que por el mismo esfuerzo, también ofrecemos un servicio mejor y diferencial a nuestros clientes. La complejidad en este caso es mantenerse al día con los desarrollos tecnológicos, que cada vez tienen ciclos más cortos, lo que supone menos plazo para amortizar las inversiones. Aunque de no hacerlo, serán nuestros competidores quienes tomen esa ventaja.