La estructura organizativa en la empresa

Por Enrique de Alonso, Analista de TACTIO

Es evidente que cualquier empresa tiene que tener una orientación estratégica, es decir, una definición de a dónde quiere ir, qué quiere conseguir y cómo lo va a obtener. Cuando todo eso está definido, es necesario establecer un reparto de funciones, atribuciones y responsabilidades entre los miembros de la empresa para que se puedan obtener los resultados deseados.

Si posteriormente los agrupamos por sus afinidades en las tareas a desarrollar, obtendremos los departamentos de la empresa. Sólo queda establecer una relación jerárquica y de coordinación entre todos ellos para obtener la estructura organizativa de la empresa.

A medida que las empresas van creciendo es necesario incorporar distintas áreas de responsabilidad atendiendo siempre a criterios importantes para la consecución de objetivos, a nuevas necesidades específicas, a la carga de trabajo a desarrollar, a mayores necesidades de coordinación, u otros aspectos.

Puesto que no existen empresas iguales, no se puede decir que exista una estructura organizativa ideal. Sí podemos destacar algunas de las existentes:

1.- Estructura en T invertida: Son muy frecuentes en empresas pequeñas en las que unas pocas personas (habitualmente la propiedad), que asumen una gran cantidad de funciones y responsabilidades, controlan a subordinados que desarrollan labores concretas pero no especializadas.

En estos casos, el conocimiento y la toma de decisiones están muy concentrada. Por ello, estas empresas pueden llegar a estancarse cuando sus dirigentes saturan su capacidad personal.

2.- Estructura Productiva: Es la forma más habitual de organización en empresas de tipo medio y grande por su perdurabilidad en el tiempo. Aptas para aquellas sociedades que realizan trabajos de cierta especialización, que pueden agrupar un volumen importante de tareas por órganos y que por ello necesitan de cierta coordinación a través de la normalización de los procesos de trabajo.

Tienen una jerarquía de mando establecida aunque las decisiones están relativamente descentralizadas. Es la forma más adecuada para empresas fabriles que se encuentran en mercados estables con sistemas de trabajo repetitivos y estandarizables, con un gran volumen de fabricación de productos de consumo habitual y que buscan máxima rentabilidad.

El riesgo que corren es que el mercado cambie, puesto que estas estructuras tan rígidas no son capaces de reaccionar a la misma velocidad.

3.- Estructura Tecnológica: Si la empresa se mueve en un entorno estable en el tiempo y en el que se necesita un alto grado de especialización en sus productos y/o servicios es muy posible que las tareas no puedan ser tan programables como en casos anteriores.

Su estructura deberá estar formada por departamentos en los que el conocimiento individual sea prioritario y, por ello, la toma de decisiones no obedezca a una forma jerárquica sino al consenso entre los diferentes órganos. Habitualmente necesitan departamentos de apoyo general que den servicio a las áreas productivas de la empresa.

Las sociedades con una estructura tecnológica no tienen por qué ser de un tamaño determinado, ni más o menos maduras puesto que lo que les define más claramente es el tipo de mercado en el que se encuentran.

4.- Estructura Diversificada: Es la más acertada para aquellas empresas con diferentes divisiones: en productos, áreas geográficas de trabajo, tipos de clientes…

La estructura diversificada tiene forma de margarita, en la que hay un importante núcleo central que presta apoyo a las distintas unidades y que mantiene un gran control sobre el conjunto, velando por los intereses generales y por aprovechar las sinergias generadas en todos los niveles. Las unidades de negocio tienen una importante autonomía de decisión y responsabilidad, comportándose como si fueran empresas en sí mismas, ya que cada una de ellas tiene sus propios objetivos a cumplir sin que sea necesario que sus tareas estén relacionadas.

Este es el tipo de estructura que adoptan empresas grandes con diversidad de intereses. Puesto que los mercados y las necesidades de las empresas cambian continuamente, en los últimos años han ido apareciendo nuevos sistemas organizativos.

Aquellas empresas que trabajan fundamentalmente en proyectos muy tecnológicos han tenido que adoptar una organización más federal, con unidades forman microempresas autónomas con jerarquías propias, que se sirven de una unidad central como apoyo y de la que obtienen servicios que a ellas les sería muy costoso asumir.

Las empresas muy orientadas al mercado han ido desprendiéndose de toda aquella actividad que se pudiera subcontratar, con el fin de establecer un núcleo dirigente, reducido y flexible, que les permita realizar cambios tan rápidos como demande el mercado con un bajo coste de estructura, adoptando una organización en forma de trébol.

En las distintas hojas podríamos colocar al núcleo operativo de la empresa, a los clientes, a los subcontratados… y en el centro a la dirección. Aprovechando las nuevas tecnologías informáticas se han ido desarrollando empresas en las que el trabajo de sus empleados no se realiza de una manera presencial sino que están dispersos tanto a nivel físico como funcional. Puede existir intercomunicación de todo tipo entre ellos y confluir su trabajo en una estructura central que lo ensambla. Estaríamos hablando de empresas basadas en el teletrabajo en las que prima fundamentalmente la comunicación entre sus componentes dentro de una especie de organización virtual.

Como resumen podríamos decir que determinar la óptima organización de una empresa es fundamental para el buen desarrollo de su actividad; que para ello es necesario evaluar diferentes parámetros, como el mercado al que se quiere dirigir, el producto o servicio que ofrece, las necesidades de interrelación entre sus componentes o el nivel de control jerárquico que necesita.

De cualquier manera es evidente que el crecimiento de las empresas y la evolución de los tiempos exigen que los modelos organizativos cambien para adaptarse a las nuevas necesidades.