La dimensión empresarial como factor de competitividad

Por Alejandro García, Consultor de Dirección y Organización de TACTIO

Una de las cuestiones que todo empresario se plantea en algún momento es si el tamaño de su empresa es el adecuado y en qué medida afecta a su competitividad. o cabe duda de que es un factor que puede determinar, para bien o para mal, el grado de éxito de una organización. Y que el éxito vendrá determinado por factores internos –como los recursos financieros, económicos, etc.– y factores externos –relacionados con el sector, el mercado y los reguladores, entre otros. La dimensión de una empresa es una decisión estructural que condicionará su propia vida y su evolución futura.

¿Existe un tamaño adecuado para cada organización?

La respuesta a esta cuestión vendrá determinada necesariamente por varios aspectos que condicionarán el tamaño. Pero, tal como ocurre en tantas cuestiones de la vida empresarial, no hay una respuesta sencilla, sino más bien la dimensión dependerá de cuestiones relevantes como las siguientes: Aspectos globales (sector, ámbito geográfico, marco regulatorio, etc).

Aspectos intrínsecos (capacidades financieras, capital humano, productividad, etc).

Ahora bien, es necesario poner la realidad de los aspectos mencionados en el contexto adecuado y buscar un marco de referencia que nos permita una perspectiva real de la empresa. De esta manera podremos determinar la adecuación del tamaño de nuestras organizaciones.

En el último estudio realizado por el Instituto de Empresa Familiar se reveló lo siguiente, en relación a la dimensión de nuestras empresas: El tamaño medio de las compañías españolas es un 20% menor que el del resto de nuestro entorno, lo que afecta a su competitividad. Es necesario establecer medidas estructurales que permitan dimensionar el tejido empresarial, para lograr una mayor capacidad productiva.

¿Tenemos el tamaño que necesitamos para ser competitivos?

Esta cuestión siempre es actual y es objeto de múltiples análisis, encaminados a resolver cuál es la dimensión necesaria para ser competitivos. A este respecto destacan dos enfoques fundamentales:

Planteamiento muy extendido, basado en la teoría económica y en la estructura de costes fijos (CF) y costes variables (CV). Los costes fijos o estructurales son independientes de la productividad, mientras que los costes variables son dependientes, proporcionalmente a la cantidad de unidades producidas.

Mediante este enfoque –conocido como Punto de equilibrio–, la ventaja competitiva vendrá determinada por las economías de escala que podamos lograr. Es decir, a mayor producción, menor coste y por consiguiente se produce un punto óptimo técnico (POT) a partir del cual podemos obtener el máximo beneficio económico.

Planteamiento basado en la economía de empresa, que considera que su dimensión óptima dependerá, por ejemplo, del sector, ámbito geográfico, tamaño medio de los competidores, estructuras organizativas, etc. en el que desarrolle su actividad. En definitiva, la dimensión de la empresa es un problema a resolver dentro de la planificación estratégica empresarial a medio y largo plazo. Es decir, la decisión corporativa sobre la estructura de la empresa debe apoyarse (y no sólo) tanto en un análisis de los costes, como en aspectos dimensionales, como por ejemplo las características del mercado donde se interviene, los aspectos organizativos, regulatorios, financieros, comerciales, etc.

¿Qué barreras nos encontramos al dimensionar nuestra empresa?

Salvando las distancias que el tejido empresarial español presenta en cuanto al número y tamaño de las empresas, podemos señalar que las barreras que condicionan la medida de nuestras compañías y, por consiguiente, su capacidad competitiva son las siguientes:

La calidad del capital humano
Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), existe una relación directa entre la calidad del sistema educativo y el tamaño y competitividad de las empresas. El mismo informe sitúa España por detrás de los países de su entorno. En este sentido, es necesario un mayor grado de adecuación y especialización de las universidades españolas y fomentar la formación dual.

El mercado de trabajo

Conviene reformar el mercado laboral y actuar en dos grandes áreas: la regulación laboral y las políticas activas de empleo. Uno de los problemas que afectan a la competitividad es la baja productividad de la economía.

El sistema financiero

Las recomendaciones, tanto de la Comisión Europea como del Fondo Monetario Internacional, para España son: mejorar la financiación bancaria y dinamizar medidas que faciliten la inversión no bancaria y el desarrollo de mercados alternativos de financiación.

El sistema fiscal

La Comisión Europea recomienda continuar con las reformas en materia fiscal orientadas a una mayor eficiencia impositiva y aliviar así la presión fiscal.

El marco regulatorio

Es necesaria una revisión del marco regulatorio en relación al tamaño de la empresa, de manera que se adecúe la regulación (fiscal, laboral, etc.) a la dimensión de la compañía, con el objetivo de facilitar su crecimiento.

¿Cómo afecta nuestro entorno a nuestra competitividad?

Si nos comparamos con los países de nuestro entorno en el marco de una economía global, vemos que el impacto puede ser significativo y puede ayudarnos a entender la importancia de la dimensión de las empresas y su relación con el nivel de competitividad.

En relación al número medio de trabajadores por empresa, los datos de Eurostat indican que Alemania dispone de una media de 11,1 trabajadores, mientras que tanto la Unión Europea como España registran una cifra de 4,5.

En relación a la productividad por empleado, fuentes de Eurostat en su informe indican que el mayor tamaño de una empresa refleja mejores índices de productividad. En este sentido, España está por detrás de sus principales socios comerciales, aunque presenta mejores datos que la media de la Unión Europea.

En relación a la productividad por hora trabajada según el tamaño de la empresa, España queda por debajo de sus socios comerciales.

Conclusión

Los estudios y análisis utilizados ponen de manifiesto que la dimensión de las empresas supone un factor clave para su competitividad, que va ligada, por una parte, al ámbito de decisión y recursos disponibles por la propia compañía y, por otra, a los factores del macro entorno sobre los que no puede actuar directamente.

Todo ello nos hace pensar que la competitividad empresarial implica un factor de adaptación al entorno y circunstancias propias, pero también requiere un análisis que determine cuál es el tamaño óptimo en cada momento.