¿Están preparadas las empresas andaluzas para la transformación digital?

La cuarta revolución industrial ha tenido un fuerte impacto en el tejido productivo. «El cliente está empoderado y en el centro de todo, permanentemente conectado y con acceso a una competencia global; si no le ofrecemos confianza, no accederá a nuestros servicios, no nos aportará sus datos y no podremos convertir su información y sus datos en una propuesta de valor», así lo afirmó hace unos días José Manuel González-Páramo, consejero ejecutivo y responsable de regulación, economía y relaciones Institucionales de BBVA, en unas jornadas organizadas por esta entidad financiera en la Confederación de Empresarios de Andalucía según información de Europa Press.

La digitalización ha creado un entorno competitivo distinto, en el que han desaparecido las tradicionales barreras de entrada. «Si las grandes plataformas como Amazon o Facebook no entran en el sector financiero es por una cuestión regulatoria, no por falta de capacidad», aseguró. También genera nuevas oportunidades (como el acceso infinito a mercados y clientes), aunque para aprovecharlas hay que asumir numerosos retos.

Impacto en el empleo

«La tecnología no solo sustituye trabajos de baja cualificación, también ocupaciones especializadas pero rutinarias, como la revisión médica de una radiografía, que se puede hacer de manera más rápida y precisa con inteligencia artificial». El empleo del futuro «no será rutinario y requeriría una alta cualificación; habrá una combinación de trabajos porque el empleo a tiempo completo va a reducirse». Hoy la economía colaborativa es un 1% del PIB en EEUU, pero «crece a un ritmo vertiginoso».

 

No hay evidencias de que la automatización y la digitalización puedan destruir el trabajo humano. González-Páramo recordó que en los países más robotizados, como Corea del Sur, la tasa de paro es insignificante.

¿De qué situación parte Andalucía? El índice de digitalización de BBVA Research (que valora el acceso a las redes de comunicación, el papel de las administraciones, de los usuarios y de las empresas) detalla que el nivel de esta comunidad autónoma es similar al de la media española (y mejor al de países como Italia).

El consejero de BBVA sostiene que las administraciones han jugado un papel importante en la implantación de tecnologías, pero el sector privado tiene tareas pendientes. «El índice de empresas andaluzas que utilizan herramientas como la factura digital es bajísimo… Las empresas andaluzas tienen margen de mejora», alertó.

Un doble reto

Las infraestructuras son una condición necesaria pero no suficiente en esta transformación. Para hacer frente a los nuevos retos se requiere una doble respuesta. «Las empresas deben adaptar su estrategia al nuevo entorno, con el foco en el cliente; transformando su cultura corporativa; invirtiendo en tecnología, al tiempo que mantienen un sólido músculo financiero».

 

Dentro de esa nueva cultura, hay que tener estructuras directivas menos jerárquicas, con empleados que arriesguen y tomen decisiones que puedan adoptarse rápidamente, y una capacidad de reacción rápida frente a posibles errores. «Desaparecen unos tipos de trabajo y surgen a su vez nuevas oportunidades de empleo en ámbitos como el análisis de datos, la programación y la ciberseguridad». A su vez, las administraciones deben dar una respuesta educativa para el futuro mercado laboral y fomentar capacidades técnicas en ciencias. Para los trabajadores del presente hay que buscar «flexibilidad y reinvención constantes, facilitando el reciclaje profesional.

Un nuevo espacio

Para José María O´Kean, catedrático de Economía, la sociedad ha creado en el ámbito digital un tercer espacio (E3), que ha creado a un tipo de consumidor «hiperindividualista» para el que a veces «es más importante las sensaciones que la realidad del producto, y que busca experiencias que pueda compartir en las redes sociales». Es un consumidor «que disfruta más fotografiando el plato de un restaurante para difundirlo que comiéndoselo;lo cual plantea nuevos desafíos para las empresas».

El director territorial sur de BBVA, José Ballester, explicó que la gestión de los datos, la aparición del móvil, la cultura de empresa y la formación continua, permiten tener «una visión más clara» para asumir cambios, desarrollar estrategias y formas de organización más productivas y eficientes. No obstante, ha dicho que es necesario contar con el apoyo de una administración pública alineada con las nuevas necesidades del siglo XXI.

De esta forma, consideró que el papel de la empresa, del empresario y del autónomo es «clave» para el «correcto» desarrollo de la sociedad. «Los empresarios sois, al fin y al cabo, héroes diarios sin los que se pararía la economía», aseveró. La entidad quiere ayudar, en el marco de la nueva era digital, al sector empresarial andaluz a tomar «las mejores decisiones financieras», a través de una oferta de productos y servicios «clara, sencilla y transparente basada en condiciones justas, y en los conceptos de prudencia e integridad» para ganar confianza.