Esquivando la mediocridad en las empresas de Euskadi

De la mano de TACTIO y la Fundación Vocento, la Casa de la Cultura de Vitoria-Gasteiz acogió un evento en el que se aportaron claves sobre liderazgo, innovación y buen gobierno en las empresas y organizaciones.

Óscar Rodríguez Vaz, dircom de TACTIO, introdujo el evento poniendo en valor la figura de Xavier Marcet, así como la de las personas que son capaces de levantar la mirada por encima de las cuestiones del día a día para pensar y hacer cosas nuevas.

Repasó algunos de los conceptos clave que Marcet explica en su libro (Esquivar la mediocridad, Plataforma Editorial). Y lo hizo a partir de una vivencia personal: “En el día a día, suelo recomendar mucho sus lecturas. Y un día, me encontré con un mediocre que me preguntó por qué iba por ahí recomendando el libro del presidente de una empresa competencia de la mía. No recuerdo lo que le contesté – dijo Rodríguez – y, efectivamente LEAD TO CHANGE y TACTIO tienen muchas cosas en común. Sobre el papel, podríamos ser competencia. Pero y si lo fuéramos, ¿qué más da? ¿Es que acaso no es bueno recomendar cosas buenas de otros, aunque sean competencia?”

 

Según el dircom de TACTIO este es uno de los grandes retos que tenemos como empresarios, como políticos, como personas: reconocer el mérito, el valor y la razón del otro, “porque reconocer el talento del otro, cooperar, ser conscientes de que no todos sabemos de todo, nos acerca a la excelencia y nos aleja de la mediocridad. Y alejarnos de la mediocridad nos permite acercarnos al talento y rodearnos de talento, que es lo mejor que puede ocurrirle a una organización, por compleja que sea su gestión”.

Los efectos de la tecnología

A continuación, Xavier Marcet habló durante 45 minutos, consiguiendo una gran atención y complicidad de las 70 personas que asistieron a la presentación, entre ellas, empresarios y directivos de empresas alavesas y del Valle del Deba, profesionales de diferentes ámbitos, profesores de la UPV, periodistas y algún representante público.

Marcet comenzó haciendo un alegato en contra de la sobreestimación de los efectos de la tecnología en el corto plazo: “esto funcionará a través de una coalición entre las personas y la tecnología; pero empezando por las personas”.

Tal y como defiende en varios capítulos e su libro, abogó por centrarnos más en la estrategia y menos en la planificación, “el mundo no se va a parar para esperar a que planifiquemos, debemos ser ágiles y tener una gran capacidad de adaptación”. Precisamente sobre la capacidad de adaptación también disertó, contando un ejemplo sobre cómo hay empresas que retribuyen una parte del salario en virtud de esta capacidad.

El mundo no se va a parar para esperar a que planifiquemos, debemos ser ágiles y tener una gran capacidad de adaptación

Xavier Marcet explicó por qué es bueno que el cliente ocupe el centro de nuestras preocupaciones y, por supuesto, habló de la gestión del talento en las organizaciones: “Las personas con talento son aquellas que sistemáticamente sacan resultados por encima de la media y no tienen tiempo para tonterías. Esa gente que siempre saca un 8, pase lo que pase. No son Messi, pero con un buen equipo de gente con talento somos imparables. Es más complicado gestionar el no talento, aquellas personas que no saben desaprender ni adaptarse a las nuevas fórmulas”.

Marcet habló de llenar las agendas de sentido, de la necesidad de llegar a la síntesis en comunicación, de autenticidad y, finalmente, de organizaciones con alma. “Esas organizaciones en las que notas algo especial en cuanto entras, esas empresas en las que la tecnología no sepulta la lógica humana, esas empresas que valen la pena”.

Dos empresas innovadoras

Precisamente, previamente a la charla, Marcet y Rodríguez tuvieron la ocasión de conocer dos empresas de esas que valen la pena. Dos empresas muy diferentes, pero muy abiertas e innovadoras.

Primero fueron recibidos por la familia Garmendia en EGA MASTER, una empresa alavesa con una política de  Producto, Soluciones, Servicios e Ingenieria que le permiten competir con las grandes multinacionalesen los 155 países en los que vende.

Y posteriormente, de la mano de Txema Pascual, conocieron la esencia de ARTEPAN y la evolución de MAMÍA, un negocio situado en Pintor Díaz de Olano en el que todo el proceso de elaboración del pan está a la vista de cualquier ciudadano que pase por su puerta.