El equilibrio empresarial: cómo encarar el futuro con garantías de éxito

Por Laureano Señer, analista de TACTIO

Al entrar en contacto con una empresa observamos que, independientemente del sector, la dimensión o el número de empleados son factores que determinan la salud de la compañía. La principal tarea consiste, precisamente, en detectar esos factores para proponer una actuación que suponga restablecer el equilibrio, para que la empresa recobre la vitalidad y mire el futuro con garantías de éxito.

Entre los diferentes equilibrios podemos mencionar dos que están presentes en la gran mayoría de las compañías: el equilibrio entre el dar y el recibir, y los desequilibrios en la estructura organizativa.

El tamaño y el número de empleados determinan la salud de una empresa, independientemente del sector

DAR Y RECIBIR

El equilibrio entre dar y recibir tiene que ver con el intercambio que se produce entre todas las partes que integran la empresa: entre la dirección, entre el personal y la dirección, entre los departamentos, así como entre la organización y sus empleados. Asimismo, este intercambio está relacionado con el balance entre dar y tomar, entre la organización y sus clientes –tanto de productos como de servicios– y con los inversores.

Cuando el equilibrio es justo, todas las partes se fortalecen. Cuando es desigual, una parte agota a la otra y permite el desarrollo de una frágil estabilidad que, al final, acaba por decantar la balanza hacia uno u otro lado, tensando la cuerda de la armonía empresarial.

Cuando en una organización se genera un desequilibrio en el balance entre proporcionar y obtener, pueden aparecer síntomas
como los siguientes:

  • Rotación de personal: un empleado rehúsa invertir su energía
    en esa compañía.
  • ‘Burn out’: un trabajador carece de energía para invertirla
    en la empresa.
  • Ausentismo: el trabajador continúa ocupando su puesto,
    pero sin cumplir con lo acordado o invirtiendo la mínima energía
    necesaria.

Si el balance se encuentra en una situación estable, la relación entre ambos fluye, existe un sentimiento de libertad para poder marcharse de la compañía, pero también la libertad para permanecer. De esta manera, cada uno puede aportar toda su energía, conocimientos e implicación y ponerlas al servicio de la organización.

Para analizar y determinar en qué punto de ese equilibrio se encuentra una empresa, podemos formular estas cuestiones:

  • ¿Hay un balance justo entre las responsabilidades y el salario en todos los niveles de la organización?
  • ¿Cómo son los salarios en comparación con negocios del mismo sector y dimensión en el mercado?
  • ¿Todas las personas de la empresa tienen las mismas oportunidades,
    por ejemplo, en cuanto a la formación? Si existen diferencias, ¿son justas?
  • ¿Todos tienen las mismas oportunidades de promoción? Si hay diferencias, ¿son justificables?
  • ¿Hay personas o puestos que gozan de privilegios especiales? Como, por ejemplo, horarios, trabajo poco rutinario,
    salario, etc.
  • ¿Se reconoce de alguna forma a los equipos cuando se les pide un esfuerzo adicional? Es el caso de jornadas más largas, trabajar desde casa, asumir temporalmente trabajo que debería recaer en otros departamentos, etc.
  • ¿Cómo está este equilibrio en la empresa? ¿Alguien recibe más de lo que da? ¿Alguien da más de lo que recibe?

Equilibrios en la empresa

ORDEN EN LA ESTRUCTURA ORGANIZATIVA

La jerarquía, gráficamente descrita en el organigrama, es el principio de orden más importante de cualquier empresa. El organigrama jerárquico debería estar diseñado de manera racional, para clarificar el orden y evitar la incertidumbre o interminables intentos para confirmarla.

El puesto más alto en el organigrama determina la estructura  de una compañía y la del resto de las posiciones. La ubicación de un cargo en la estructura gráfica del organigrama determina su importancia y responsabilidad respecto a los demás puestos de la organización. Debería ser, por tanto, un mecanismo para determinar su contribución, para garantizar la supervivencia y hacer posible que el conjunto pueda funcionar.

Además de la jerarquía, hay otros principios de orden dentro de las organizaciones como son las habilidades directivas o técnicas, los años de experiencia o la especialización. Los principios que entran en juego a la hora de analizar ese equilibrio y a cuáles se les otorga prioridad son diferentes en cada organización. En un sentido general, se valorarían primero aquellos que hacen posible que los colaboradores hagan su trabajo y que cada persona cumpla con la misión que tiene asignada en la estructura.

 

El orden en la organización tiene que ver también con la forma en la que todas las partes del sistema interactúan unas con otras: si ocupan el lugar que les corresponde, si desempeñan una función y están en una posición inferior de la que les corresponde, o bien si están desarrollando unas tareas y se encuentran en un puesto por encima del que les correspondería.

Cualquiera de estos desequilibrios tiene un impacto en el funcionamiento y en la vitalidad de los equipos y de la empresa, que pueden derivar en diferentes situaciones:

  • Un directivo puede mantener una excelente relación social con sus colaboradores que, como contrapartida, le supone un lastre para ejercer el liderazgo que la organización y su posición le demandan.
  • Una persona de un determinado equipo de trabajo es
    designada por el director del departamento como camarada
    y confidente.
  • Un trabajador recién llegado obtiene ciertos privilegios, como por ejemplo un mayor espacio de trabajo, mientras que sus compañeros de departamento carecen de ese trato.
  • Un empleado recibe privilegios que no son adecuados, por razones de antigüedad.
  • El asistente del director general se atribuye parte del poder de su superior y lo administra según su parecer o conveniencia

 

Reunión de exito TACTIO