¿Cómo afecta el Brexit al mar de plástico almeriense?

El invernadero almeriense facturó el último año en el Reino Unido 274 millones de euros por 284.000 toneladas de frutas y hortalizas enviadas y es su tercer mercado tras Alemania y Francia, del que no puede prescindir.

Distribuidoras Cadenas inglesas como Sainsbury, Asda y Tesco, clientes top de las cooperativas y alhóndigas almerienses ya alertaron a su gobierno de los problemas que puede acarrear un Brexit férreo para disponer de productos frescos en los lineales como tomates, berenjenas, pimientos o cebollas.

Según los datos que maneja el Ministerio de Agricultura que dirige Luis Planas para auditar las consecuencias del Brexit, cada día en torno a mil camiones españoles cruzan de Calais a Dover en barco o por el Eurotúnel con mercancías perecederas, de lo que cerca de un centenar cargan en almacenes agrícolas almerienses.

El gerente de la Asociación de Productores Coexphal, Luis Miguel Fernández, explicaba hace unas semanas que “con el giro de los acontecimientos, el campo almeriense está preocupado porque todo esto va a complicar las exportaciones al Reino Unido, por el hecho de que, para ese mercado, las hortalizas almerienses tengan la misma consideración que las de los terceros países actuales”. Y añade que “los trámites burocráticos se ralentizarán, la aduana, los pasaportes fitosanitarios, vender en Inglaterra será igual que hacerlo en Sudamérica”.

El jefe del Departamento de Aduanas de Almería, Rafael Molina, instaba hace unos meses en la Cámara de Comercio a los exportadores a que se preparen con los nuevos requisitos aduaneros y de tránsito que impondrá la llegada del Brexit.

El proceso no resuelto del Brexit, está empañando más de lo que parece los cristales de la economía almerienses. Así lo transmite el Colegio de Economistas de Almería que considera que “el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea está generando una situación de incertidumbre, sobre todo en el agro, que afecta a las inversiones de las empresas en general.

Además de su vertiente agrícola, el Brexit tiene también un efecto en la posible paralización de inversiones de familias británicas en vivienda, a pesar de que aún no se ha dejado notar: la demanda extranjera de casas en la provincia sigue encabezada por ciudadanos británicos, que representaron el 16% de todas las ventas en  2018.

En la provincia residían a  31 de diciembre de 2019, 14.512 británicos, la tercera comunidad tras marroquíes y rumanos. Todo apunta a que este colectivo sufrirá también árduamente las consecuencias de aplicar un Bréxit rígido.